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domingo, 16 de marzo de 2025

Pip llega a Londres

 El viaje hasta la ciudad duró unas cinco horas.

El señor Jaggers no estaba en su despacho aún porque se encontraba en el Tribunal, según dijo su empleado, y que no sabía cuánto tiempo tardaría en llegar.

El despacho tenía una apariencia bastante triste, entre otras cosas porque era un lugar al que entraba muy poca luz.

Pip quería salir de aquel sitio cuanto antes para que le diera el aire.


Fue a Smithfield, pero aquel lugar no le agradó mucho porque era sucio, lleno de grasa, sangre y espuma. Entonces se metió en una calle desde la que vio una cárcel, la cárcel de Newgate.

Había un ministro de la justicia, el cual no tenía muy buen aspecto, que ofrecía a Pip media corona por asistir a un juicio, en primera fila.

Pip dijo que no porque tenía una cita, pero el hombre le quiso enseñar dónde se guardaba la horca y el sitio donde se azotaba públicamente a los condenados. Todo eso le daba a Pip muy mala imagen de Londres.


Teresa Ribello

GG.EE., Charles Dickens







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